
Una parcela tremendamente escarpada a los pies de una linda montaña de la Sierra de Madrid. Se divide en dos para dar lugar a dos familias, dos viviendas separadas, pero que dialogan entre ellas, dos viviendas aparentemente iguales pero en realidad antagónicas. Una se asoma al valle, a las bonitas vistas de las cuatro torres de Madrid, como si de una atalaya se tratase. La otra se horada en la roca y se abriga con la misma. Una parece querer vivir hacia el exterior, la otra, a pesar de ser igual de luminosa, te invita a una vida más de reflexión y de pequeños rincones.
Un paralelepípedo sencillo y compacto con una crujía estrecha pero suficiente para dar respuesta a lo que se está reclamando. Se complementa con uno más pequeño, ya sea en la parte superior o en la inferior en función de la orografía del terreno. Un programa sencillo que pueda albergar a diferentes tipos de familias y abarcar así a diferentes públicos. Una construcción pasiva y eficiente, avalada por el instituto PassivHaus para que se valore la buena calidad de la misma. Una construcción programada en un tiempo récord alternando las fases de las dos viviendas. Una construcción en estructura de madera, porque creemos en ella y es la mejor forma de realizar un buen control de calidades y de tiempos. Una construcción con materiales naturales sin grandes pretensiones, excepto los grandes ventanales que en este caso es requerimiento del cliente para exaltar las bonitas vistas. El lujo aquí está en la calidad de los aislamientos, de la tipología de carpinterías con las que trabajamos, del diseño minucioso para la reducción de los puentes térmicos, de la utilización de todos lo principios pasivos y en la madera. La madera es la clave.
AÑO: 2020
CLIENTE: Particular
ESTADO: En Proyecto
TIPOLOGÍA: Residencial
DURACIÓN OBRA: 8 meses




