
Tomar un bar de toda la vida del centro de Madrid. De fachada bonita de madera, artesanal, original. Y nada más. De esos que no tienen más ventanas que los dos grandes huecos de fachada y una pequeña puerta al fondo del local que da al portal de la vivienda. Una pequeña barra, una crujía muy estrecha y una sala al fondo sin ventanas. Hay poco tiempo para cambiar su imagen y adaptarla a la imagen del cliente y sus requerimiento. El dinero, el justo. Un poco de pintura en la vieja barra. Enlucir las paredes con yeso negro. Alicatados cerámicos blancos. Suelos de barro. Y una línea roja, la línea que lo envuelve todo, que lleva desde la cerveza, las instalaciones, cuelgan cartas… Un pequeño y divertido experimento en el centro de Madrid.
AÑO: 2017
CLIENTE: Cervezas La Virgen
ESTADO: Terminada
TIPOLOGÍA: Hostelería
DURACIÓN OBRA: 2 meses