
Partimos de un local pequeño, en bruto y un presupuesto muy ajustado. No tenían siquiera nombre. Simplemente quieren hacer pan, vender pan y que los clientes se puedan tomar un café. No hay estrategias de marketing detrás, ni conceptos. Así que hacemos que el pan sea el protagonista: según entras al local, lo primero que te encuentras es el obrador a través de un vidrio. Sinceridad ante todo. Y unas rejillas para que el olor del horneado llegue a la sala. El mostrador de despacho del pan, en lugar de ser una barra tradicional frontal, es una isla en el centro del local, con una gran estantería transparente de hierro y madera, para que lo que separe la cafetería de la venta sea el propio pan.
El pan, su elaboración, su venta y su exposición. Un local blanco, con paredes desnudas de fábrica de ladrillo porque no se podía trasdosar por falta de presupuesto. Mesas y encimeras de madera de pino de valsain, con el nudo desnudo al igual que las paredes. Elementos de madera hecho por el carpintero del pueblo del constructor. Los pies de las mesas por el cerrajero del pueblo así como la estantería. Un local artesano ejecutado por artesanos con pocos medios. La iluminación un simple cable blanco, un casquillo y una bombilla. Cálida, eso sí.
AÑO: 2015
CLIENTE: Particular
ESTADO: Terminada
TIPOLOGÍA: Hostelería
DURACIÓN OBRA: 3 meses